Un coche moderno lleva decenas de sistemas diseñados para protegerte: unos intentan evitar el accidente, otros actúan cuando ya es inevitable. Entender la diferencia entre seguridad activa y pasiva te ayuda a valorar qué tienes a bordo y por qué el mantenimiento de tu vehículo importa mucho más de lo que parece.

Qué es la seguridad pasiva y cuándo actúa

La seguridad pasiva engloba todos los sistemas y elementos que protegen a los ocupantes durante y después de una colisión. Actúa sin intervención del conductor —en fracciones de segundo— y se basa en soluciones estructurales y dispositivos diseñados para absorber y redirigir la energía del impacto fuera del habitáculo.

A diferencia de la seguridad activa, estos sistemas no evitan el choque: se activan cuando el accidente ya es inevitable, proporcionando una última línea de defensa física al ocupante. Su eficacia, sin embargo, no es independiente del mantenimiento general del vehículo. Una revisión pre-ITV permite detectar fallos estructurales o de componentes de seguridad que podrían comprometer estos sistemas cuando más se necesitan.

Sistemas de seguridad pasiva: ejemplos y cómo funcionan

Cinturones de seguridad

Sujetan al ocupante y evitan que sea proyectado hacia delante en caso de impacto. Los modelos modernos incluyen pretensores pirotécnicos que se tensan automáticamente en la colisión y limitadores de fuerza que reducen el riesgo de lesiones torácicas. Según la DGT, el uso correcto del cinturón reduce en un 45% el riesgo de muerte en accidente de tráfico.

Airbags

Se despliegan en menos de 0,03 segundos para amortiguar el impacto en zonas críticas: cabeza, pecho y rodillas. Los vehículos actuales combinan airbags frontales, laterales de tórax, de cortina y de rodilla. La normativa europea GSR2, en vigor desde 2022, exige airbags frontales como mínimo en todos los vehículos nuevos. Los coches con 5 estrellas Euro NCAP suelen incorporar entre 6 y 9 airbags.

Zonas de deformación y célula de supervivencia

La carrocería está diseñada con zonas delantera y trasera que se deforman de forma controlada, absorbiendo la energía del choque y desviándola fuera del habitáculo. Alrededor de los ocupantes se crea la llamada célula de supervivencia: una estructura rígida que mantiene su forma para preservar el espacio vital incluso en impactos severos.

Reposacabezas

Protegen cuello y cabeza frente a lesiones cervicales, especialmente en colisiones por alcance trasero donde el efecto latigazo es más pronunciado. Los modelos activos se desplazan automáticamente hacia delante y arriba en el momento del impacto.

Barras laterales de refuerzo

Refuerzan el interior de las puertas para reducir la intrusión en la cabina durante impactos laterales, uno de los tipos de colisión con mayor riesgo de lesiones graves.

Parabrisas y lunas laminadas

El vidrio laminado no se fragmenta en caso de rotura, evitando laceraciones y manteniendo la integridad estructural del techo ante vuelcos, donde el parabrisas actúa como refuerzo del habitáculo.

Seguridad activa: los sistemas que evitan el accidente

La seguridad activa agrupa los sistemas que ayudan a prevenir que ocurra un accidente, actuando sobre la dinámica del vehículo en tiempo real. Entre los más comunes:

  • ABS (sistema antibloqueo de frenos): evita que las ruedas se bloqueen al frenar bruscamente, manteniendo la capacidad de dirección.
  • ESP (control de estabilidad): detecta pérdida de control y corrige la trayectoria frenando ruedas individuales.
  • Control de tracción: evita el deslizamiento de las ruedas motrices en arranques o aceleraciones.
  • Frenada automática de emergencia: aplica la máxima presión de frenada si detecta una colisión inminente y el conductor no reacciona a tiempo.
  • Asistente de mantenimiento de carril: alerta o corrige la trayectoria cuando el vehículo se desvía involuntariamente.
  • Detección de punto ciego y aviso de colisión frontal: amplían la percepción del entorno del conductor mediante sensores y cámaras.

El buen funcionamiento de todos estos sistemas depende directamente del estado mecánico del coche. Unos frenos desgastados comprometen el ABS: si notas que el vehículo frena peor, vibra o aparecen ruidos metálicos al frenar, lo más prudente es revisar y valorar el cambio de discos y frenos. De igual modo, una dirección desalineada o unos neumáticos en mal estado reducen la capacidad de respuesta del ESP; la alineación de ruedas y el cambio de neumáticos cuando están al límite son aspectos que no conviene descuidar.

Diferencia entre seguridad activa y pasiva: tabla comparativa

Criterio Seguridad activa ️Seguridad pasiva
Cuándo actúa Antes del accidente Durante y después del impacto
Objetivo Prevenir el choque Proteger al ocupante
Intervención del conductor Asiste o sustituye la maniobra Totalmente automática
Ejemplos principales ABS, ESP, frenada de emergencia, control de tracción, asistente de carril Airbags, cinturones con pretensores, zonas de deformación, reposacabezas, barras laterales
Depende del mantenimiento Sí — frenos, neumáticos y dirección en buen estado Sí — revisiones periódicas del sistema

Ejemplo práctico: cómo actúan ambos sistemas en una colisión real

Imagina que circulas por carretera secundaria y un obstáculo aparece de forma inesperada en el carril. Así actúan los sistemas en orden cronológico:

  1. Seguridad activa: El ABS evita que las ruedas se bloqueen al frenar bruscamente, manteniendo la capacidad de dirección.
  2. Seguridad activa: El ESP detecta pérdida de control y corrige la trayectoria frenando ruedas individuales.
  3. Seguridad activa: La frenada automática de emergencia aplica la máxima presión si el sistema detecta que el conductor no reacciona a tiempo.
  4. Seguridad pasiva: Si el impacto ocurre, los pretensores del cinturón se tensan en milisegundos, sujetando firmemente a los ocupantes.
  5. Seguridad pasiva: Los airbags se despliegan en menos de 0,03 segundos para absorber el impacto en zonas críticas.
  6. Seguridad pasiva: La carrocería absorbe y redirige la energía del choque, mientras la célula de supervivencia preserva el espacio vital.

Si el problema comienza con un pinchazo o una rueda dañada, contar con asistencia inmediata puede ser determinante. La Unidad Móvil actúa en el lugar donde estés, sin necesidad de mover el vehículo.

Por qué la seguridad pasiva puede salvarte la vida

Ningún conductor es inmune al accidente. La fatiga, la distracción o las condiciones adversas de la vía pueden superar cualquier sistema activo. En ese momento, la seguridad pasiva es lo único que se interpone entre el impacto y el ocupante.

Los avances en materiales de carrocería —aceros de ultra-alta resistencia, aluminio estructural— y en los sistemas de retención han multiplicado las probabilidades de salir ileso de un accidente grave. Los protocolos Euro NCAP exigen niveles de protección cada vez más exigentes antes de comercializar un vehículo.

Sin embargo, la protección empieza antes del impacto: En el taller. Un correcto cambio de aceite y filtro, unas ruedas en buen estado y saber cuándo reparar un neumático y cuándo cambiarlo son acciones que mantienen tanto la seguridad activa como la pasiva en condiciones óptimas. Puedes consultar todos los servicios de taller disponibles si quieres hacer una revisión completa.