El aquaplaning es la pérdida de contacto entre el neumático y el asfalto que ocurre cuando la rueda no consigue evacuar el agua que pisa. El coche sigue rodando, pero flota sobre una lámina de agua y deja de responder al volante y al freno. Ocurre en cuestión de décimas de segundo y casi siempre sorprende al conductor, porque hasta ese momento la conducción parecía normal.

La buena noticia es que el aquaplaning se previene con una revisión que cuesta dos minutos. La mala es que el elemento que lo evita, el dibujo del neumático, se gasta despacio y sin avisar.

¿Qué es el aquaplaning?

El aquaplaning, también llamado hidroplaneo, se produce cuando entre el neumático y la carretera se forma una cuña de agua que el dibujo de la rueda no logra expulsar. El neumático deja de tocar el asfalto y pierde a la vez adherencia lateral y capacidad de frenado, de modo que el volante se queda ligero y el coche continúa en la dirección que llevaba.

Lo importante para entenderlo es que el neumático no falla por falta de agarre, sino por falta de caudal. Los surcos de la banda de rodadura funcionan como canales de desagüe, y cada uno tiene un límite de litros por segundo. Cuando el agua entra más rápido de lo que los canales la sacan, el resto se queda debajo de la rueda.

¿Cuándo se produce el aquaplaning?

Hacen falta tres condiciones a la vez, y las tres se pueden medir.

Agua acumulada. No basta con que el asfalto esté húmedo. El riesgo aparece donde el agua se queda quieta: rodaduras marcadas por el paso de camiones, el borde exterior de una curva, las zonas mal peraltadas y los charcos que se forman junto al arcén.

Velocidad. Un neumático nuevo dispersa hasta 30 litros de agua por segundo a 80 km/h, según los datos de Continental. Esa capacidad es finita y no crece con la velocidad: cuanto más rápido se circula, menos tiempo tiene cada surco para vaciarse antes de volver a pisar agua.

Profundidad del dibujo. Es el factor que depende del conductor, y el único de los tres que se puede corregir antes de salir. Un neumático desgastado tiene los canales más bajos, mueve menos agua y adelanta el momento en que la rueda empieza a flotar.

¿Cómo salir de un aquaplaning?

Cuando ya ha empezado, la reacción correcta es no hacer nada brusco. El neumático recuperará el contacto por sí solo en cuanto el coche pierda algo de velocidad, y el objetivo es llegar a ese instante con las ruedas apuntando donde interesa.

Si ocurre en recta

Levanta el pie del acelerador de forma progresiva y sujeta el volante firme y quieto. No frenes: con las ruedas flotando, el freno bloquea la rueda sin reducir la marcha y deja el coche todavía menos gobernable. Espera a notar que el neumático vuelve a agarrar antes de tocar nada.

Si ocurre en una curva

Mantén el volante en el ángulo que ya tenías y suelta el acelerador poco a poco. Corregir la trayectoria mientras la rueda flota no sirve de nada, y esa corrección se ejecuta de golpe en el momento en que el neumático recupera el agarre, que es cuando se producen los trompos.

Cómo evitar el aquaplaning: el dibujo de tus neumáticos

Infografía con las medidas para evitar el aquaplaning: revisar el dibujo, la presión y reducir la velocidad

La prevención se reduce a mantener los canales del neumático en condiciones de trabajar. Es la parte del coche que decide cuánta agua se aparta, y funciona igual de bien o igual de mal el día que llueve de verdad.

¿Cuánto dibujo deben tener los neumáticos con lluvia?

El mínimo legal en España es de 1,6 mm en las ranuras principales de la banda de rodadura, en la zona central que cubre tres cuartas partes de su anchura. Lo fija el Real Decreto 1625/1992 para las categorías M, N y O, es decir, turismos, vehículos de transporte y remolques.

Ese valor es un límite sancionador, no una recomendación de seguridad. Continental midió la diferencia en su circuito de pruebas de Contidrom, frenando en mojado con distintos niveles de desgaste:

Incremento de la distancia de frenada en mojado según la profundidad del dibujo. Fuente: pruebas de Continental en Contidrom.
Profundidad del dibujoDistancia de frenada en mojado
8 mm (neumático nuevo)Referencia
3 mm2,7 metros más
1,6 mm (mínimo legal)6,9 metros más

Esos 6,9 metros son aproximadamente el largo de un turismo y medio, y aparecen justo cuando el neumático sigue siendo legal. Por eso la referencia práctica con lluvia son los 3 mm: por debajo de esa cifra la penalización se multiplica, y el momento de cambiar los neumáticos ha llegado antes de que el desgaste sea sancionable.

Medirlo no requiere herramientas. Una galga cuesta unos pocos euros, y a falta de ella sirve una moneda de un euro: si el borde plateado que rodea el centro dorado se ve entero al meterla en el surco, el dibujo está cerca del límite. En nuestras salidas de cambio de neumáticos a domicilio es la comprobación con la que empezamos, y en época de lluvias es la que más ruedas manda al desguace.

¿Por qué importa la presión?

Un neumático con poca presión se deforma más de lo previsto al apoyar, y esa deformación cierra parcialmente los canales de drenaje justo en la huella de contacto, donde tienen que evacuar. El dibujo puede estar perfecto y evacuar por debajo de su capacidad simplemente por ir bajo de aire.

La presión se comprueba en frío, una vez al mes, y con el valor que indica el fabricante del coche en la etiqueta del marco de la puerta o en el manual, no el que lleva escrito el neumático. Conviene revisarla también antes de un viaje largo y cuando cambia bruscamente la temperatura, porque el aire se contrae con el frío.

Cómo conducir con lluvia intensa: 5 consejos

Coche circulando por una carretera mojada bajo lluvia intensa

Con el neumático en condiciones, el resto es conducción. Estas cinco pautas cubren lo que cambia cuando el asfalto está mojado:

  • Reduce la velocidad antes de necesitarlo. La distancia de frenado se alarga en mojado, así que la distancia de seguridad tiene que crecer en la misma proporción. Circular más separado también evita el agua pulverizada del vehículo de delante.
  • Frena con suavidad y con las ruedas rectas. Anticipa la frenada antes de entrar en la curva, no dentro de ella. Cualquier maniobra brusca sobre agua se convierte en una pérdida de adherencia.
  • Revisa amortiguadores y frenos. Los amortiguadores mantienen la rueda pegada al suelo y, si están vencidos, el neumático rebota y pierde contacto en cada irregularidad. Con la calzada mojada, la efectividad de las pastillas también disminuye.
  • Cambia las escobillas cuando dejen marca. La goma se reseca aunque el limpiaparabrisas se use poco, y un barrido que deja película de agua reduce la visibilidad más que la propia lluvia. Comprueba también el nivel del líquido del depósito.
  • Enciende las luces de cruce y quita el vaho. Con lluvia hay que ser visible, no solo ver. La luz diurna no ilumina la parte trasera del coche, así que las de cruce son las que corresponden. Los difusores del parabrisas deben estar limpios y el climatizador funcionando.

En invierno y en zonas de montaña, el agua puede llegar acompañada de nieve o hielo, y ahí el criterio cambia: entra en juego el compuesto de la goma, no solo el dibujo. Es el terreno de la diferencia entre neumáticos de invierno y verano y de las pautas específicas para conducir con nieve.

Preguntas frecuentes

¿A qué velocidad se produce el aquaplaning?

No hay una cifra fija, porque el umbral se mueve según el agua acumulada y el dibujo que le quede al neumático. Las mediciones de capacidad de evacuación se realizan a 80 km/h, y por encima de esa velocidad el margen de una rueda gastada es muy pequeño.

¿Se puede evitar el aquaplaning con neumáticos nuevos?

Se retrasa mucho, pero no se elimina. Con 8 mm de dibujo hace falta bastante más agua y bastante más velocidad para que la rueda empiece a flotar, y esa diferencia es la que da tiempo a reaccionar. Ninguna profundidad de dibujo compensa circular rápido sobre agua estancada.

¿El ABS o el control de estabilidad evitan el aquaplaning?

No. Ambos sistemas actúan sobre la frenada y la tracción de una rueda que toca el suelo. En pleno aquaplaning el neumático no está en contacto con el asfalto, así que no hay adherencia sobre la que el sistema pueda intervenir.

¿Es obligatorio cambiar los neumáticos al llegar a 1,6 mm?

Circular por debajo de 1,6 mm en las ranuras principales incumple el Real Decreto 1625/1992 y es motivo de sanción y de defecto grave en la ITV. Llegar justo a ese valor es legal, aunque los datos de frenada en mojado recomiendan sustituir el neumático antes.

El criterio para decidir es sencillo: si el dibujo baja de 3 mm y todavía queda temporada de lluvias por delante, el neumático ya no da el margen que hace falta y el cambio deja de ser una mejora para convertirse en la reparación de algo que falta. Si supera esa cifra, la presión mensual y algo menos de velocidad cubren el riesgo.

En Pinchazos 24h trabajamos con unidad móvil en Barcelona y su área metropolitana, así que medimos dibujo y presión y montamos las ruedas en el sitio donde esté el coche, sin que haya que llevarlo a un taller. Cuando el aquaplaning ya ha pasado y el neumático se ha llevado un golpe contra un bordillo, la asistencia funciona igual.